El depuesto presidente de Yemen pone ahora trabas para irse del país

El depuesto presidente de Yemen, Ali Abdulah Saleh, pide que una decena de mandos militares, políticos y jefes tribales se vayan al igual que ha hecho él para favorecer la estabilidad del país, según recogela Prensa local. Entre ellos figuran algún rival político y hasta un general que se unió a la revolución, con lo que, aparentemente, Saleh pretende condicionar ahora el futuro del país.

Tras décadas aferrado al poder, la calle sigue sospechando que, si no se va físicamente de Yemen, el expresidente mantendrá siempre la tentación de volver o, al menos, de seguir gobernando en la sombra. Es más, todo apunta a que estas condiciones, puestas de repente por el ex mandatario encima de la mesa, son una estrategia para ralentizar su marcha, lo que garantizaría su apartamiento definitivo de los resortes del poder.

Saleh pide, en un comunicado hecho público el miércoles, que esos que él denomina “elementos de la crisis yemení” deben dejar también el país según un supuesto acuerdo alcanzado el año pasado durante una reunión celebrada en casa del que entonces era su vicepresidente y que ahora le ha sucedido.

Saleh es el primer mandatario que, presionado por las revueltas de la Primavera Árabe, ha aceptado dejar el poder. Hace pocos días el vicepresidente Abed Rabbo Mansur Hadi tomó posesión como jefe del estado en su lugar.

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