El Polisario pide al Rey de Arabia Saudí “interceder” para solucionar el conflicto del Sahara Occidental

En contadas ocasiones el presidente saharaui envía cartas a algún líder árabe – exceptuando los casos  propiamente de carácter protocolario como el triunfo en unas elecciones, defunciones, efemérides religiosas o nacionales- y menos aún para solicitar su mediación directa para la solución del conflicto saharaui. Pero más raro todavía es el hecho de que esta vez su misiva tenga como destino al Rey de Arabia Saudí, Abdullah bin Abdul Aziz Al Saud en persona. “Me dirijo a usted, su Majestad, para solicitar su intervención ante el rey de Marruecos para poner fin a la prolongación del conflicto y el sufrimiento de los dos pueblos: el saharaui y el marroquí”.

Así arranca la carta que el Secretario General de Polisario, Mohamed Abdelaziz, mandó al monarca saudí, al que le ha pedido también que Mohamed VI entre  “en negociaciones serias sobre la base de los acuerdos firmados con su padre, el difunto Hassan II, a fin de llegar a una solución que permita al pueblo saharaui decidir su futuro mediante un referéndum de autodeterminación libre y transparente, como está estipulado en la Carta y resoluciones de las Naciones Unidas”, prosigue el dirigente saharaui.

Una carta clara y directa a uno de los hombres más poderosos del Planeta, y al que el Polisario nunca tuvo buenas relaciones. Y es que Arabia Saudí está muy presente en el conflicto, a pesar de lo que se puede interpretar como insólito a primera vista debido a su lejanía geográfica y hasta en cierta medida ‘poco’ entendido en esa materia.

Los primeros contactos entre Frente Polisario y Arabia Saudí se remontan a 1977, cuando el movimiento saharaui denunció “la mediación saudí en el Sahara” por propiciar “una negociación directa entre Rabat y Argel sobre el Sahara Occidental”, sin contar con los saharaui, que consistía en compensar “las pérdidas por la guerra a Argelia y a Marruecos a costa del Polisario”, como una solución al conflicto. Naturalmente fracasó.

No es ningún secreto que Arabia Saudí siempre ha apoyado a su “otra hermana monarquía alauí” en detrimento de las aspiraciones de independencia del pueblo saharaui. Además, la monarquía wahabí financió la construcción, en los años ochenta, el muro marroquí que divide de norte a sur el Sahara Occidental. Y como gesto de agradecimiento Marruecos envió tropas en 1990 para proteger a Arabia Saudí de la concentración del ejército iraquí en Kuwait, en la primera guerra del Golfo.

Arabia Saudí volverá aparecer en el conflicto saharaui en 1988, pero en aquella ocasión como anfitrión del encuentro que mantuvieron representantes de Marruecos y el Frente Polisario, para discutir el plan de paz para el Sáhara Occidental del entonces secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar.

A partir de allí no volvió a asomarse hasta el año pasado, mediante lo que algunos califican como “la diplomacia del dátil”, a consecuencia de la donación de 206 toneladas de dátiles a favor de los refugiados saharauis. Una operación que se repitió el pasado día 24 de mayo con la entrega de otras 275 toneladas a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Con esta carta del presidente Mohamed Abdelaziz, es el Polisario quien recurre esta vez a Arabia Saudí para que interceda en la solución del litigio, tal vez, porque hay indicios que muestran que el país árabe, junto con Catar, intentan reencauzar las revueltas de la Primavera Árabe para regresar a un status quo previo y aumentar su influencia en la región árabe. Eso sí habrá que esperar los efectos que puede surtir la misiva de Abdelaziz, en un momento en el que el conflicto se encuentra en un impasse cuando Marruecos acaba de retirar su confianza del enviado especial de la ONU al Sahara Occidental, el estadounidense Christopher Ross.  Salamu Hamudi 

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