Esta noche todos estamos tristes

Todo ha quedado en agua de borrajas. Todo ha sido un auténtico espejismo. Quimeras de quita y pon. La todopoderosa Estados Unidos de América cede al chantaje de Marruecos y al vergonzoso comportamiento moral y ético de Estados que se autodefinen como democráticos y libres: España, Francia y Rusia. Los Derechos Humanos se han convertido en un papel mojado a merced de intereses económicos, y en una moneda de cambio en detrimentos de los pueblos que sufren las más injustas condenas.

El pueblo saharaui vuelve a la palestra internacional, orgulloso de su impoluta lucha. Encaró la realidad sin miedo. Gritó desde lo más hondo de sus entrañas que no cederá ni un milímetro para alcanzar su libertad. Que de los gobiernos francés, español y el ruso, nunca se fió, ni esperó de ellos nada; que le asquea su comportamiento. Está triste, sí, pero también ufano de haber puesto de rodillas de nuevo por enésima vez al altivo y arrogante estado marroquí.  Buenas noches.

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