Mauritania pone tierra de por medio con el Magreb Árabe y mira cada vez más a los países del Sahel

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Después de las expulsiones de diplomáticos, tanto Argel como Nuakchot intentan evitar hablar de un “crisis diplomática”. Agencias.

A finales del mes pasado Mauritania expulsa a un diplomático argelino acosándole de “comprometer las relaciones entre Mauritania y Marruecos”, a raíz de la publicación de un artículo de prensa. Varios días después Argelia declara “persona non grata” a un representante mauritano en Argel, y califica el gesto de Mauritania como “inexplicable e injustificable”. Estos dos roces entre ambos países ponen fin a más de tres años de una luna de miel, que siempre despertó los recelos de Marruecos, el vecino incómodo. No obstante, tanto Argel como Nuakchot intentan evitar hablar de un “crisis diplomática”.

El último desmentido fue realizado el pasado viernes por la ministra de Asuntos Exteriores de Mauritania, Khadijettou Mbareck Fall, cuando volvió a reconocer que “no hay ningún tipo de malas relaciones entre los dos países hermanos, musulmanes y árabes”, insistiendo en “que las expulsiones de los diplomáticos responde únicamente a casos excepcionales”. A pesar de esto, lo cierto es que sí que hay índices, incluso antes de ese brusco desentendido político, de la existencia de fuertes divergencias en asuntos regionales tan sensibles como el conflicto de Malí o de Libia. Además el último desencuentro, ha sido la ausencia de Argelia en la reciente reunión de los ministros de interior de los países que conforman el Magreb Árabe, que se celebró en Nuakchot.

Hace tiempo que Mauritania comenzó poner tierra de por medio. El país africano viendo la ineficacia del Magreb Árabe, creado en 1989, decide, bajo la batuta del general Mohamed Uld Abdelaziz (elegido en 2009), orientar cada vez más su brújula hacia los países del Sahel en detrimento de la coalición norteafricana que integra además Argelia, Túnez, Libia y Marruecos. Es por ello, que el pasado año el país africano formó el llamado “Grupo de los Cinco del Sahel”, junto con Chad, Mali, Níger y Burkina Faso, cuyas prioridades son “intercambiar información y ser plataforma de estabilidad y seguridad en la región”. De hecho en la primera reunión de este G5, solicitaron a las Naciones Unidas una intervención militar para poner fin al conflicto libio, una exigencia que Argelia rechaza frontalmente, abogando siempre por la solución diplomática.

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Hace tiempo que Mauritania comenzó poner tierra de por medio con el Magreb Árabe, el año pasado creó el G5. Agencias.

Otra elemento por el que los dos países africanos tampoco coinciden, fue el hecho de que Argelia marginara a Mauritania en las diferentes sesiones de negociación que desde hace varios meses patrocina entre los diferentes movimientos que luchan por la independencia del vasto territorio de Azawad (Norte de Mali) y el Gobierno central de Bamako; aunque ambos bandos malienses siguen enroscado en la firma de un acuerdo de un armisticio para poner fin a una larga guerra. Y las sesiones siguen en suelo argelino.

Sin embargo, a pesar de esos desencuentros, hubo un tiempo en que la coordinación en tema de seguridad y la lucha contra el terrorismo entre Argelia y Mauritania fue envidiable; y donde Marruecos fue el mayor perjudicado, debido a su constante mala relación con Argelia, con el que mantiene las fronteras cerradas desde hace más de 20 años. Pero también por las quejas de Mauritania sobre su promoción del cannabis en la región. De hecho el presidente mauritano, Mohamed Uld Abdelaziz, llamó la atención del Secretario General de la ONU sobre la amenaza del cannabis marroquí para la seguridad en la región sahelo-sahariana, según un informe sobre el Sáhara Occidental de Ban Ki-moon sometido al Consejo de Seguridad el pasado 10 de abril. Cosa que podría justificar la larga ausencia (hasta hoy) de un embajador de Mauritania en Rabat.

Pero Argelia y Mauritania, no solo cooperaban en materia de seguridad, sino también en el campo económico. Actualmente la empresa estatal argelina, Sonatrach, es propietaria del 40 por ciento de las explotaciones de hidrocarburos en el norte de Mauritania. Sin olvidar, que Argel fue quien impulsó la candidatura de Mauritania para presidir la Unión Africana durante el periodo entre enero de 2014 y enero de este año. Un detallo que Nuakchot supo exprimir hasta los últimos meses.

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Mauritania pudo expulsar el diplomático argelino, acusar a Marruecos de infestar su territorio de cannabis y pedir intervención militar en Libia. Agencias.

Sin embargo, Mauritania de un tiempo a esta parte no se siente prioritaria en el proyecto del Magreb Árabe, y prefiere mirar hacia los países subsaharianos, tal vez porque estén más disponibles y más manejables que sus colegas árabes. Es consciente de su sensible lugar geográfico y demográfica (apenas 3 millones de habitante) muy frágiles y porosos para las potentes organizaciones terroristas que campan a sus anchas en el Sahel, como Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO). Por eso tal vez, Mauritania, bajo el paragua del G5, pudo expulsar el diplomático argelino, acusar a Marruecos de infestar su territorio de cannabis y pedir intervención militar en Libia.

Salamu Hamudi  

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