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La Comisión para la I Conferencia sobre MMCC saharauis ajusta últimos flecos para la gran cita

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Fotomontaje realizado por el periodista saharaui, Maichan Alati.

Apenas unos cuantos días después de la primera reunión en Madrid, la Comisión preparatoria para la I Conferencia sobre los medios de comunicación saharauis en Europa volvió a darse cita este fin de semana en la capital española para evaluar los trabajos que se habían acordado en el anterior encuentro. En la reunión se contó con la presencia Hmitu Mohamed Ahmed, el encargado para la comunidad saharaui en Europa.

Las principales premisas de debate fueron coordinar las labores y profundizar en las medidas, tanto legales como de logística, para llevar a cabo con éxito el primer encuentro de periodistas saharauis en la diáspora, así como la exposición del actual panorama de los medios de comunicación, el discurso informativo, sin olvidar la puesta en práctica de un código deontológico que servirá como guía para el buen ejercicio de la profesión.

En las mismas líneas, la Comisión ha trazado una serie de pautas de trabajo que van desde la creación de un borrador sobre los estatutos oficiales de la futura Liga de Periodistas Saharauis en Europa (L.P.S.E.), para su posterior legalización, así como las formas de convertirse en una plataforma que canalice la voz informativa de la comunidad saharaui en Europa, y ser un ente intermediario con los medios de comunicación tanto nacionales como extranjeros.

A partir de ahora, la Comisión se implicará en preparar las bases para la celebración del evento que será los días 13 y 14 del presente mes en Asturias (norte de España), donde se pretende juntar en un mismo lugar a diferentes generaciones de periodistas saharauis que han dejado su huella en la memoria colectiva del pueblo saharaui a través de sus voces y sus plumas, por lo que se espera la mayor asistencia posible, con el fin de crear la Liga de Periodistas Saharauis en Europa (L.P.S.E.).

 

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ISIS no es Islam

Es harto sabido la frágil situación por la que atraviesa Oriente Medio, pero de un tiempo a esta parte pululan una serie de organizaciones radicales terroristas que preocupan al mundo, y en especial a los musulmanes; que con un salvajismo indescriptible, y en nombre del Islam, día tras otro ensancha sus tentáculos por doquier.

Pero quizás el movimiento más radical, y desgraciadamente más famoso, incluso más que su mentor Al Qaeda, sea el ISIS (siglas en inglés), Daesh (en árabe) o EI (en español); o lo que es lo mismo: El Estado Islámico de Irak y el Levante, una organización terrorista que se ha hecho conocida por el mundo mediante las decapitaciones de periodistas y cooperantes occidentales, que posteriormente difunde a través de redes sociales, y de sus continuas persecuciones de minorías religiosas, que han convivido en armonía con los musulmanes, hasta que llegaron esos monstruos, mediante la imposición de un islam ultraconservador. Una forma de propagar el Islam diametralmente opuesto a los principios que defiende un credo practicado por más de 1.000 millones de personas en todo el mundo. Esto hace que en definitiva, los musulmanes y el Islam sean las primeras y numerosas víctimas de esa barbarie.

Actualmente, y desde 2010, el EI (con 75.000 efectivos) controla una vasta región con un rico subsuelo en hidrocarburos, que abarca el norte de Siria y el de Irak, incluida Mosul, la segunda ciudad iraquí, y amenazan ahora al Kurdistán iraquí y Bagdad. Vistos sus rápidos logros y su salvaje modus operandi el EI autoproclamó en junio pasado un califato, una idea de hace 14 siglos, como una falsa pretensión de liderazgo de la comunidad de musulmanes. Y por consiguiente, el dirigente de esa panda de criminales, el iraquí Abu Bakr al Baghdadi, se proclamó como el califa de los musulmanes del mundo, un puesto que le ha llevado, por primera vez, al número 54 (entre 72) en el ranking anual de personalidades más poderosas de la revista estadounidense Forbes.

La irrupción del EI ha sorprendido al mundo, aunque no a los sufridos habitantes de Oriente Medio. Es por ello que las potencias occidentales, con Estado Unidos a la cabeza, lideran una alianza desde el pasado mes de septiembre para frenar el contagio del EI en Oriente Medio y Norte de África, y a decir verdad, poco efectiva hasta la fecha. Sin embargo, esa alianza ha contado, al menos, con la participación de los países vecinos, árabes y musulmanes. De hecho, la participación árabe pone de relieve una lección aprendida por parte de Estados Unidos y Europa: las intervenciones en suelo extranjero suelen resultar, en muchos aspectos, contraproducentes. Los casos de Irak y Afganistán son vivos ejemplos de ello.

Las intervenciones militares quizás sean necesarias para debilitar al EI, pero habrá que atacar y erradicar también las causas que han permitido la expansión de esta organización terrorista, y eso solo se lleva a cabo a través de políticas que pongan fin a las prácticas sectarias que dividen a la población (suníes, chiíes, kurdos…) y hallar soluciones políticas, a través de la vía de la diplomacia y el diálogo, a los conflictos de la región, huyendo del habitual intervencionismo militar y político de EEUU y las potencias occidentales. Porque mientras siga habiendo guerra, en Siria, Irak, Libia, Afganistán, Palestina, Yemen, Líbano… el yihadismo, el radicalismo, la ceguera moral y ética y las luchas sin razón seguirán encontrando un terreno fértil en donde subsistir.

Salamu Hamudi

La comisión para la primera conferencia sobre MMCC saharauis en Europa se reúne en Madrid

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Los miembros de la comisión. De Izq. a dr. Mohamed Saleh, Dad Mohamed, Mustafa Sidi Bashir, Ebbaba Hameida, Maichan Brahim y Salamu Hamudi. (Delgación F. Polisario. Madrid).

Ante la sensación de desorden y falta de coordinación entre los medios de comunicación saharaui en el exterior y con la finalidad de encauzar los esfuerzos en pro de la causa saharaui, se celebró el pasado fin de semana en Madrid un encuentro de profesionales de los medios de comunicación saharauis, bajo patrocinio de la Oficina de la Comunidad Saharaui en España, con la intención de romper el bloqueo informativa impuesto a la causa saharaui y la creación de una comisión preparatoria, cuyas conclusiones se materializarán en la celebración de la primera conferencia sobre los medios de comunicación saharaui en Europa, los día 13 y 14 de diciembre en Asturias (norte de España).

El encuentro contó con la presencia Hmitu Mohamed Ahmed, el encargado para la comunidad saharaui en Europa, quien abrió la reunión con palabras de bienvenida a los asistentes, así como manifestó su voluntad de apoyar este tipo de iniciativa. A continuación la palabra fue de Buchraya Beyun, Delegado del Polisario para España, quien por su parte defendió los esfuerzos de los medios de comunicación saharaui al servicio de la lucha del pueblo saharaui, y alertó sobre el rol que deben desempeñar esos medios, que según reconoció, debe ir en consonancia con los nobles principios por lo que el Polisario y el pueblo saharaui lleva defendiendo desde hace casi 40 años.

 Después de las intervenciones se comenzó con un intenso debate de los profesionales sobre la manera de trazar las líneas básicas a través de las cuales podrían girar los objetivos de la conferencia:

  1. Examinar y estudiar la situación del panorama de los medios de comunicación, a la luz de la batalla informativa y propagandística de Marruecos.
  2. La necesidad de buscar las herramientas adecuadas para instar a los medios de comunicación saharauis a elaborar sus trabajos en consonancia con el compromiso y la objetividad.
  3. El esfuerzo por hallar una solución ética que guíe los trabajos periodísticos, con la creación de un código deontológico.
  4. Intensificar la búsqueda para la creación de medios de comunicación en lenguas extranjeras, con el énfasis en el castellano.
  5. La mejor forma de aprovechar las nuevas herramientas comunicativas, como el caso de las redes sociales, blogs, webs… en pro de la lucha.

Luego de un intercambio de ideas, se llegó a la conclusión de crear tres ejes principales de trabajo como bases para la preparación de la primera conferencia sobre los medios de comunicación saharaui en Europa:

  1. Primer eje: Creación de código deontológico conforme a la actual situación del conflicto saharaui.
  2. Segundo eje: Actual situación y los desafíos a los que se enfrentan los medios de comunicación saharauis.
  3. Tercer eje: El discurso informativo y los riesgos que suponen para la causa nacional.

Se espera que esta comisión preparatoria vuelva a reunirse a mediados de este mes con el fin de completar los tres ejes y continuar las labores de preparación de la conferencia.

Esta comisión la componen:

Dad Mohamed, presidente.

Mohamed Saleh, vicepresidente.

Ebbaba Hameida, miembro de la comisión.

Maichan Brahim, miembro.

Mustafa Sidi Bashir, miembro.

Ahmed Sasi, miembro

Salamu Hamudi, miembro.

Igualmente la comisión abre un correo electrónico para recibir todas aquellas aportaciones e ideas que ayuden al éxito de la primera conferencia sobre los medios de comunicación saharaui en Europa, los día 13 y 14 de diciembre en Asturias.

presswseu@gmail.com

Quién se acuerda de Libia

Libia

Autor: Salamu Hamudi

A punto de cumplirse el tercer aniversario de la caída del régimen de Muamar Gadafi, Libia se encuentra en un callejón sin salida, azotada por una espiral de violencia de consecuencias impredecibles. Libia a día de hoy es incapaz de levantar cabeza. Los gobiernos occidentales, que a la sazón, se apresuraban a “liberarla” de la tiranía, hoy están interesados en introducir sus hocicos en otras latitudes, prefieren que los libios se sumerjan en una lucha fratricida, que a corto plazo no tiene visos de terminar. La Libia de antaño, símbolo de riqueza y estabilidad, cuenta ahora mismo con dos parlamentos (uno en la capital Trípoli y el otro en Tobruk), dos gobiernos y un desorganizado ejército incapaz controlar este vasto territorio. Y todo empezó en nombre de la libertad.

Allá por septiembre de 2011 un triunfal, y ahora alicaído, Nicolás Sarkozy, y el primer ministro de Reino Unido, David Cameron, fueron aclamados por una muchedumbre jubilosa cuando visitaron Bengasi (este del país), entonces baluarte de los opositores del difunto Gadafi. “Pelearon como leones. Celebramos su coraje”, dijo en aquella oportunidad Cameron. Y engañaron al pueblo libio.

A día de hoy y grosso modo, el país que posee las mayores reservas de petróleo en África está en manos de varias milicias. En su capital y en Misrata, tercera ciudad libia, predominan los islamistas moderados de Fajr Libia (Alba de Libia). Bengasi, la segunda ciudad más poblada, está en un 80% bajo el yugo de Ansar Sharia (Partidarios de la Ley Islámica), un grupo tachado de terrorista por EE UU porque participó en el asesinato de su embajador en Libia en septiembre de 2012.

El resto de Bengasi y Tobruk lo controlan los hombres del general jubilado Khalifa Haftar al que obedecen los despojos del Ejército libio y que mantiene estrechas relaciones con la milicia de Zintan (noroeste), que tienen en su poder Saif el Islam, el primogénito del extinto Gadafi. Haftar cuenta con el respaldo del golpista Abdelfatah Al Sisi, actual presidente de Egipto.

Y ese naufragio se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para sus tres vecinos árabes: Egipto, Túnez y Argelia, que están siendo salpicados por sus turbulencias. Pero el único país que ha manifestado su intención de acercar postura ha sido Argelia, quien ha apostado por una solución dialogado para salir de este atolladero, y que implique todos los actores políticos. Pero desafortunadamente los ruidos de la sinrazón aún se imponen al diálogo.

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A ese rompecabezas en el ámbito de la seguridad, se le añade una fuerte crisis institucional y administrativa difícil de encauzar. El parlamento de Trípoli (de tinte islamista) solo considera legítimo al Congreso General Nacional, elegido en 2012, y asignó el pasado mes de agosto Omar al Hassi como primer ministro; mientras que en la ciudad de Tobruk se “refugia” el actual Parlamento (electo en junio) y el primer ministro Abdullah al-Thani, después de que milicianos se tomaran por la fuerza la capital. Es decir, que los occidentales -que en su gran mayoría cerraron sus embajadas- carecen de interlocutores. Aunque la ONU reconoce la legitimidad del gobierno de Tobruk.

Ante este dantesco panorama de no lograrse una solución razonable- lejos de intervenciones militarse, como amaga Francia y sus aliados, en defensa de sus intereses- que permita estabilizar la actual situación, Libia terminará por convertirse en un problema crónico de inestabilidad regional, cuyos efectos se harán sentir en toda la cuenca mediterránea. Y en vano habría sido derramar tanta sangre y en balde se gritó por la paz y la libertad.

La Roja se despide del Mundial 2014

Selección española Mundial Brasil 2014

Final de la Champions League 2014