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Marruecos, país donde los refugiados sirios mendigan

Después de recorrer cuatro mil kilómetros de sus casas, ciudadanos sirios desembarcan en Marruecos, un país que les prohíbe la entrada. Agencias

Recorren 4 mil kilómetros los refugiados sirios llegan a Marruecos, un país que les prohíbe la entrada. Agencias

Marruecos se ha convierte en el país del Norte África que peor trata a los refugiados de Siria. Ciento de miles de sirios se han visto obligados a emigrar hacia terceros países en busca de protección desde que en 2011 estallara el conflicto que ha sumergido el país árabe en una guerra fratricida que ha segado la vida de miles de personas y ciento de millones de desplazados a los países fronterizos, pero también a otras regiones a miles de kilómetros, como es el caso de Marruecos.

Después de recorrer cuatro mil kilómetros de sus casas, ciudadanos sirios desembarcan en Marruecos, un país que les prohíbe la entrada, ya que es necesario un visado, lo que les convierte, en caso de llegar clandestinamente al país, en inmigrantes ilegales. Las leyes del reino alauí impiden a los indocumentados a tener acceso al trabajo, inscribir a sus hijos en las escuelas o a una vivienda digna.

En una maniobra mediática, las autoridades marroquíes anunciaron a finales de julio del años pasado la regularización de más de 1000 sirios demandantes de asilo; sin embargo, un año después se destapó aquella farsa. Según las estadísticas, en poder de la ACNUR, desde 2011 se ha registrado la llegado de unos 1300 sirios a tierra marroquí. Teniendo en cuenta esta cifra, en el último informe de la organización estadounidense Human Rights Watch (HRW) relativo a la situación de los derechos humanos en Marruecos, publicado a principio de año, destacó que hasta enero de 2015 el reino alauí “no había determinado el estatus que otorgaría a más de 1.300 sirios, que el ACNUR reconoce como refugiados”.

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Un niño refugiado sirio pidiendo limosna en las carreteras de ciudades marroquíes. Agencias

Marruecos Siria

Una mujer refugiada siria pidiendo limosna en las carreteras de ciudades marroquíes. Agencias

Ante este panorama, cientos de sirios se ven abocados a buscarse la vida a través de la mendicidad. Es muy habitual verles a la luz del día merodear cercas de las mezquitas y centros comerciales, exhibiendo sus pasaportes y tarjetas de identidad de la República de Siria, como aval de su procedencia, a la espera de la incierta bondad de los transeúntes. El propio rey de Marruecos Mohamed VI reconoció esos hechos en su último discurso con motivo del 62 aniversario de la llamada “Revolución del Pueblo y el Rey” el pasado 20 de agosto al afirmar: Lamentamos las condiciones que viven algunas de estas personas, que atraviesan situaciones difíciles, llegando a veces a recurrir a la mendicidad para poder subsistir. Y en lugar de enmendar esa trágica situación remata con “en este marco, se ha impuesto el visado a algunos ciudadanos de determinados países árabes, particularmente de Siria y Libia”.

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Organizaciones critican a las autoridades marroquíes las trabas administrativas a los refugiados sirios. Agencias

Igualmente otro informe, esta vez de la Red Siria para los derechos humanos (ONG constituida en 2011), recientemente había afeado a Marruecos su “intransigencia y los obstáculos administrativos” que suele imponer a los refugiados sirios a la hora de solicitar asilo. De hecho Marruecos no concede la nacionalidad a los hijos nacidos de padre sirio y madre marroquí, a pesar de que la ley les reconoce tal derecho, sin embargo son tratados como refugiados.

Mientras tanto, el conflicto que vive Siria desde marzo de 2011 ha causado ya unos 136.000 muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), mientras que seis millones de personas se han visto obligadas a desplazarse y más de dos millones se han refugiado en los países vecinos, de acuerdo con las cifras de Naciones Unidas.

Salamu Hamudi

Mauritania pone tierra de por medio con el Magreb Árabe y mira cada vez más a los países del Sahel

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Después de las expulsiones de diplomáticos, tanto Argel como Nuakchot intentan evitar hablar de un “crisis diplomática”. Agencias.

A finales del mes pasado Mauritania expulsa a un diplomático argelino acosándole de “comprometer las relaciones entre Mauritania y Marruecos”, a raíz de la publicación de un artículo de prensa. Varios días después Argelia declara “persona non grata” a un representante mauritano en Argel, y califica el gesto de Mauritania como “inexplicable e injustificable”. Estos dos roces entre ambos países ponen fin a más de tres años de una luna de miel, que siempre despertó los recelos de Marruecos, el vecino incómodo. No obstante, tanto Argel como Nuakchot intentan evitar hablar de un “crisis diplomática”.

El último desmentido fue realizado el pasado viernes por la ministra de Asuntos Exteriores de Mauritania, Khadijettou Mbareck Fall, cuando volvió a reconocer que “no hay ningún tipo de malas relaciones entre los dos países hermanos, musulmanes y árabes”, insistiendo en “que las expulsiones de los diplomáticos responde únicamente a casos excepcionales”. A pesar de esto, lo cierto es que sí que hay índices, incluso antes de ese brusco desentendido político, de la existencia de fuertes divergencias en asuntos regionales tan sensibles como el conflicto de Malí o de Libia. Además el último desencuentro, ha sido la ausencia de Argelia en la reciente reunión de los ministros de interior de los países que conforman el Magreb Árabe, que se celebró en Nuakchot.

Hace tiempo que Mauritania comenzó poner tierra de por medio. El país africano viendo la ineficacia del Magreb Árabe, creado en 1989, decide, bajo la batuta del general Mohamed Uld Abdelaziz (elegido en 2009), orientar cada vez más su brújula hacia los países del Sahel en detrimento de la coalición norteafricana que integra además Argelia, Túnez, Libia y Marruecos. Es por ello, que el pasado año el país africano formó el llamado “Grupo de los Cinco del Sahel”, junto con Chad, Mali, Níger y Burkina Faso, cuyas prioridades son “intercambiar información y ser plataforma de estabilidad y seguridad en la región”. De hecho en la primera reunión de este G5, solicitaron a las Naciones Unidas una intervención militar para poner fin al conflicto libio, una exigencia que Argelia rechaza frontalmente, abogando siempre por la solución diplomática.

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Hace tiempo que Mauritania comenzó poner tierra de por medio con el Magreb Árabe, el año pasado creó el G5. Agencias.

Otra elemento por el que los dos países africanos tampoco coinciden, fue el hecho de que Argelia marginara a Mauritania en las diferentes sesiones de negociación que desde hace varios meses patrocina entre los diferentes movimientos que luchan por la independencia del vasto territorio de Azawad (Norte de Mali) y el Gobierno central de Bamako; aunque ambos bandos malienses siguen enroscado en la firma de un acuerdo de un armisticio para poner fin a una larga guerra. Y las sesiones siguen en suelo argelino.

Sin embargo, a pesar de esos desencuentros, hubo un tiempo en que la coordinación en tema de seguridad y la lucha contra el terrorismo entre Argelia y Mauritania fue envidiable; y donde Marruecos fue el mayor perjudicado, debido a su constante mala relación con Argelia, con el que mantiene las fronteras cerradas desde hace más de 20 años. Pero también por las quejas de Mauritania sobre su promoción del cannabis en la región. De hecho el presidente mauritano, Mohamed Uld Abdelaziz, llamó la atención del Secretario General de la ONU sobre la amenaza del cannabis marroquí para la seguridad en la región sahelo-sahariana, según un informe sobre el Sáhara Occidental de Ban Ki-moon sometido al Consejo de Seguridad el pasado 10 de abril. Cosa que podría justificar la larga ausencia (hasta hoy) de un embajador de Mauritania en Rabat.

Pero Argelia y Mauritania, no solo cooperaban en materia de seguridad, sino también en el campo económico. Actualmente la empresa estatal argelina, Sonatrach, es propietaria del 40 por ciento de las explotaciones de hidrocarburos en el norte de Mauritania. Sin olvidar, que Argel fue quien impulsó la candidatura de Mauritania para presidir la Unión Africana durante el periodo entre enero de 2014 y enero de este año. Un detallo que Nuakchot supo exprimir hasta los últimos meses.

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Mauritania pudo expulsar el diplomático argelino, acusar a Marruecos de infestar su territorio de cannabis y pedir intervención militar en Libia. Agencias.

Sin embargo, Mauritania de un tiempo a esta parte no se siente prioritaria en el proyecto del Magreb Árabe, y prefiere mirar hacia los países subsaharianos, tal vez porque estén más disponibles y más manejables que sus colegas árabes. Es consciente de su sensible lugar geográfico y demográfica (apenas 3 millones de habitante) muy frágiles y porosos para las potentes organizaciones terroristas que campan a sus anchas en el Sahel, como Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO). Por eso tal vez, Mauritania, bajo el paragua del G5, pudo expulsar el diplomático argelino, acusar a Marruecos de infestar su territorio de cannabis y pedir intervención militar en Libia.

Salamu Hamudi  

El partido Istiqlal marroquí quiere “recuperar” Tinduf y “romper las relaciones diplomáticas” con Argelia

Hamid Chabat

El secretario general del Partido Istiqlal marroquí, Hamid Chabat.

El partido Istiqlal, aliado del actual gobierno marroquí de Justicia y Desarrollo, vuelve desenterrar una vieja aspiración de tinte puramente expansionista como es la ilusoria idea del ‘Gran Marruecos’. “Queremos recuperar las ciudades de Tinduf, Colom-Bechar, Hassi Baida, Elknadssa”, arengó el pasado Primero de Mayo, nada menos, que el secretario general de la segunda fuerza política más importante en Marruecos, Hamid Chabat, quien califica a esos territorios como “marroquíes usurpados por Argelia”. Palabras que podían incendiar la ya de por si sensible región del Magreb Árabe.

No conforme con esto, nueve días después, el que es también secretario general de la Unión General del Trabajo en Marruecos (UGTM), ha solicitado al actual ejecutivo de Abdelilah Benkirán “romper las relaciones diplomáticas y de seguridad” con el estado vecino de Argelia y “cerrar su embajada en Rabat”, según publica el diario argelino de echoroukonline.com. Chabat justifica esa medida como ‘castigo’ a Argelia por continuar “ocupando los territorios orientales del Reino”.

Algerian Foreign Minister Murad Medelci

Ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Mourad Medelci.

Argelia, poco dada a responder este tipo de manifestaciones, esta vez, sin embargo, sí ha hecho referencias al asunto en boca de su ministro de Asuntos Exteriores, Mourad Medelci, quien tildó las afirmaciones de Chabat de “inaceptables”. Medelci hizo estas declaraciones el pasado martes durante una rueda de prensa conjunta de los ministros de Exteriores de la Unión del Magreb Árabe en Rabat. Y hoy su gabinete, a través de una nota de prensa, insiste en que se trata de  una “desviación peligroso e irresponsable. Argelia las condena y las denuncia enérgicamente”, concluye el comunicado.

Gran Marruecos

El irrisorio aspecto del mapa del Gran Magreb.

Chabat, al ser preguntado si con esta propuesta no se contradice la Convención sobre la Demarcación de la Frontera entre Marruecos y Argelia firmada en 1972 entre el rey Hasán II y el presidente argelino, Huari Bumedián, éste ha recordado que “el Parlamento de Marruecos no ha ratificado constitucionalmente lo acordado entre Hasán II y Bumedián”.

Hamid Chabat, de 60 años, tomó las riendas de este partido política, de carácter nacionalista y el más antiguo de Marruecos- fundado en 1937- en las pasadas elecciones de septiembre. Era alcalde de Fez desde 2003.

El partido Istiqlal cuenta actualmente con 60 escaños (en un parlamento de 325) y con seis ministros en el gobierno de coalición de 30 carteras que encabeza el Partido islamista de Justicia y Desarrollo (PJD).